La leyenda de la lechuza y el Sumurucuco

Hace como más de doscientos años, se desarrolló esta historia…

Un conjunto de hombres y mujeres de la ya desaparecida tribu “Jorés”, vivían a las orillas de río Iténez (Actualmente Puerto Ustárez Bolivia), donde también se observa una gran cachuela, este obstáculo natural del río nos muestra los caprichos de la naturaleza.

De acuerdo a la historia, esta tribu moraba en las cuevas de piedras que a lo largo de la orilla de la cachuela existen, según muchas personas todavía aseguran haber llegado y visitado estas cuevas las que por ahora estarían deshabitadas, las mismas se conectan entre sí e inclusive cruzan el rio de orilla a orilla, llegando a salir donde actualmente se encuentra el majestuoso “FUERTE PRINCIPE DA BEIRA” (Lado Brasilero).

La danza del Sumurucuco aún se realiza en algunos pueblos del Oriente Boliviano

La Tribu “Joré”, como lo atestiguan nuestro historiadores, estaba compuesta por hombres y mujeres de aspecto muy hermoso, cuya cabellera rubia y ojos azules, amén de su estatura que sobrepasaba 1,90 metros; esta tribu por diferentes motivos y por su carácter no belicoso fue desapareciendo poco a poco dejando apenas su nombre en un lago muy próximo a la comunidad actual de Baures, donde finalmente se habían retirado debido a los abusos cometidos por los portugueses, especialmente aprovechándose de su carácter benevolente y trabajador.

Para ese tiempo, los Bandeirantes Portugueses y los Jesuitas y Curas españoles, gente blanca que por medio de las armas y la religión dominaban estos parajes selváticos, querían expandir sus dominios anexando las tierras por donde ellos pasaban.

La corona Portuguesa, había dispuesto que el Marques que comandaba las tropas, construyera un “Fuerte” (Tipo Castillo) para evitar los constantes ataques de otras tribus belicosas que asechaban permanentemente la vida de los portugueses.
Una de las Familias de los Jorés cuyo apellido era Chonono Tiain, tenían una hermosa hija de apenas cuatro añitos cuando los portugueses construyeron dicho Fuerte, por medio de las armas, estos Bandeirantes habían sometido a los Jorés, a quienes a punta de látigo hacían trabajar labrando las piedras para construir su fortaleza.

El Marques que pronto asumió la jerarquía de Príncipe, junto a su esposa habían tenido dos hijos gemelos que también tenía la edad de cinco años, estos niños, eran los más adorados por sus padres quienes empeñados en dominar tierras no reparaban en los daños que causaban a la “Tribu Joré” que había frente a la Cachuela.

Según la historia, la madre de esta niña cruzaba cada día los túneles debajo del rio, llevando comida para su esposo cuyo nombre era Jkentone, y que estaba trabajando como esclavo en la construcción del Fuerte; la niña hija de Jkentone y Jkentapi, llevaba el nombre de Levtusia, la misma junto a su madre nunca perdieron la esperanza de liberar a Jkentone de la prisión a la que los portugueses lo sometían.
En ese ir y venir se fue pasando el tiempo, Levtusia ya había cumplido nueve años y su madre temiendo lo peor dejó de llevarla al Fuerte en razón de resguardar su seguridad.

Cierto día los hijos del Príncipe del Fuerte, quisieron conocer el caseríos de los indios Jorés, su padre después de disponer una fuerte seguridad, cruzaron el rio en canoas llegando hasta las Chozas y cuevas de los Jorés, donde encontraron no solo a la madre de Levtusia sino también a la niña; el propio príncipe ordenó que sus soldados llevaran a Levtusia hasta el Fuerte para que sirviera dentro de los aposentos donde ellos vivían.

Zumu y Cuco que eran los hijos del príncipe conocieron a la niña Levtusia y quedaron sorprendidos por su belleza y luego de trasladar a Levtusia hasta el Fuerte no dudaron en pedirle al Príncipe que siempre estuviera pendiente de la seguridad de la niña. Levtusia cumplía que haceres para el rey y su esposa y, de esta manera cuando ya tenía cumplidos sus quince años era la nativa más hermosa que trabajaba en el Fuerte.

Zumu y Cuco siempre estaban pendientes de ella al grado que poco a poco fuero enamorándose de la nativa quien luego de darse cuenta contó a su madre lo que estaba sucediendo.

Levtusia desconfiada del amor que le ofrecían ambos jóvenes, siempre encontraba excusas para no comprometer su seguridad, sin embargo Zumu y Cuco a pesar de ser los hijos del Príncipe Portugués, nunca se aprovecharon de esa circunstancia dejando ver su educación y respetando a Levtusia, quien también poco a poco ya no podía contener su corazón que latía cada vez que veía a los Gemelos, Levtusia confundida por no encontrar solución a esta situación ya que amaba a ambos hijos del Príncipe, decide junto a su madre escapar del lugar utilizando los túneles secretos que unían el Fuerte con los caseríos al frente del rio.

Levtusia y Jkentapi (su madre), bajo el amparo de la confianza que tenían en el Fuerte, en cierta oportunidad y aprovechando el descuido de quienes cuidaban el trabajo de los esclavos, lograron escapar llevándose a Jkentone y evadiendo los centinelas por medios de las cuevas y túneles debajo del Fuerte y del río Iténez, para luego salir a la orilla contraria y escapar hacia el monte pues sabían que pronto los soldados portugueses vendrían a buscarlos a los caseríos.

Estuvieron escondidos varios días en el monte, mientras en el Fuerte, tanto Zumu como Cuco no solo mostraban su extrañeza por lo sucedido, sino que también exigían al Príncipe que recuperara a Levtusia pues el amor que le tenían incluso no permitían que ellos comieran, Zumo y Cuco estaban desesperados ya habían pasado cinco días y Levtusia no aparecía, ambos jóvenes luego de indagar lo que había ocurrido conocieron la existencia de los túneles y pronto también se escaparon para ir en búsqueda de su amada.

Para ello se desplazaron por estas cuevas y túneles buscando encontrar la salida hacia la banda contraria del rio por donde Levtusia y su familia habían escapado.

Los Príncipes padres de Zumo y Cuco pronto se dieron cuenta de su desaparición iniciando la búsqueda de sus hijos, los soldados del Fuete después de cuatro días encontraron a ambos jóvenes quienes no lograban salir de los túneles pues la cantidad de ellos que existen allí, se habían convertido en laberintos de la muerte y solo aquellos que conocían exactamente cada túnel y cueva podía recorrer y salir hasta el otro lado del río.

EL Príncipe da Beira muy molesto con la familia de Jkentone, Jkentapi y Levtusia, mando traer al más experto de los Macumberos (Brujos), para que en venganza de esta familia hechizara a Levtusia y así cobrara venganza por lo que habían escapado y dañado el sentimiento de sus hijos.

El Macumbero pronto inicio sus hechizos buscando la mejor forma de venganza, este se refirió al rey diciéndole que haría un hechizo a Levtusia para que sufriera, ya que matarla mediante un embrujo apenas será un premio y que mejor era el sufrimiento no solo de ella sino también de sus padre, el Macumbero luego de realizar emitió su conjuro y dijo así “Lechuza (Mal dicho del nombre de Levtusia), te convertirás en un pájaro errante, que solo podrá salir por las noches, comerás cebo pues despreciaste la buena carne y el amor de los hijos del Príncipe, las ratas serán tu cena y siempre serás recordada por profetizar la muerte de las personas”.

De esta manera Levtusia que para ese momento se encontraba en las proximidades del Caserío, pronto y a la vista de sus padres se convirtió en un ave del mal agüero cuyo nombre es conocido como Lechuza, los padres de Levtusia ahora ya convertida en Lechuza también juraron vengarse de la familia del Príncipe y como los Jorés eran los mejores hechiceros de esta región pronto lanzaron otro conjuro diciendo SUMURUCUCO (se refería a Zumu y a Cuco los hijos del Príncipe), a partir de ahora y para que nunca puedan alcanzar el amor de mi hija, serán también convertidos en pájaros nocturnos que deambulen por los suelos y, que jamás puedan tomar vuelo alto para alcanzar a mi hija, podrán tener familia siempre y cuando su hogar sea las cuevas y sus nidos estén en la tierra y no en los arboles”.

De esta manera tanto Zumo como Cuco se convirtieron en lo que actualmente conocemos como los pájaros nocturnos Sumurucucos, esas aves que cuando estamos en el campo y alumbramos con la linterna levanta su vuelo solo unos metros más allá, apenas para ponerse a salvo

De esta manera tanto Lechuza como Sumurucucos perdieron la oportunidad de amarse y ser una sola pareja para estar siempre distantes en la eternidad.

Lechuza y Sumurucucos, son aves de mal agüero, que solo vuelan por las noches y que siempre presagian la muerte de personas, el canto de la Lechuza y sobre todo el vuelo muy próximo a las casas, es hoy en día motivo de preocupación de las personas, pues saben que su chillido lastimero cala en lo más profundo de las personas, llevando el mensaje de una posible muerte en las casas donde se posan y peor aún en las casas donde anidan.

Fuente. https://www.facebook.com/Moxos-Cultura-Y-Medioambiente-333345437125363/

Autora: Priscila Peñarrieta Rodríguez.

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